
Luis Royo - Wayfarers Redemption
- Hola, ¿Cómo has estado?
- mmm, no lo se realmente, ¿y tu?
- sin respuestas claras.
- no se que decirte, mas es grato charlar.
- si, ha mi pese a todo me gusta. De hecho cada día en ciertos momentos me aislo del mundo, casi como sin quererlo, para sentarme a tu lado, para escuchar los minuetos en el torrente de mi memoria.
- si lo se, de hecho soy parte de ti, realmente no hablas conmigo, sino con la ruina, con el polvo, con mis cenizas. Pero gracias por seguir estando en ti, aunque sean unas gratificaciones del tu al tu. Algo así como una conversación de primera a primera. Y como está la tercera persona singular.
- espero que bien. Realmente es - pero. Sinceramente, pues además de esperar no me queda nada, pues no lo sé, o quizás prefiero cerrar mi mente a esas respuestas.
- si, te entiendo. y ¿qué va de esa niña que te busca?
- nada, nada, no podrá encontrarme.
- ¿por qué?
- no se puede hallar lo que yace perdido, además creo que necesito vacaciones.
- ¿cómo dice la canción?
- si eso mismo.
- ¿y el vampiro?
- eso ya bebió mi sangre, bebió mi futuro, así que me escondo en mis sueños, en mi mente, en la memoria, con la morriña arrastrada por mis hombros cansados.
- eso que decías de no vivo y de la muerte. Es parecido más no igual.
- sí, algo así, me refugio en mis noches, quiero salir, escapar, todo queda atrás, lo turbio, es que yo también.
- pero bueno me tienes a mi.
- si, gracias por existir, de no ser así, sería un significante vacío. Eres mi refugio, mi hogar, esa tierra de la que fui desterrado, la pequeña llama que aún arde en mi ser, y que mantiene el calor, entre el hielo del infierno a mi alrededor.
- aunque yo no sea yo, lo sé. también se que sueñas conmigo cada noche.
- sí, es extraño, es duro, pues al ocaso el día, cada noche sueño contigo, sueño que despierto de la pesadilla, y que yacemos entre abrazos, sin palabras, entre los ecos de las sabanas. Mas llega el día, ocaso la noche, y la pesadilla rompe el sueño y despierto sólo solo, abrasando mis hombros y la morriña, entre sabanas silentes.
- y llueve, y llueves, y yo viendo, lloviendo, yoviendo, como llueves, lluevo esperando otra noche, otro sueño, tras mi muerte.
- si lo se, cada día mueres, y ni siquiera como yo, puedes extrañarme, no puedes llorarme en el día, pues sólo existes en mi mente, en mis sueños, en nuestras noches.
- pero la esperanza no se pierde, no la pierdo, o más bien dicho no la pierdes, pues cuando renazco siempre sueño dentro de tu sueño que despierto nuevamente, alguna vez, algún momento, nimio si se quiere, en lo eterno.
- pero sufres por mi culpa, por matarte, por yoverte.
- en realidad si, pero a l vez no, pues eres tu el que sufre por mi, pues no existo tu me creas, y eso a la vez es lo que más duele, que me se un sueño, me se inmaterial, inexistente, pero aunque se eso, y otras cosas, y muchas, y desconozco unas tantas, no me importa, ni interesa, hasta el fin de tus días, de mis noches, en tus sueños.
- ahhh, es terrible, compañía la que te he dado, es llorarte la existencia sin ocaso, es tu vida en la mía la quimera, es mi culpa en tu dolor fiel compañera.
- si lo se, pero calla, no te reproches, no te culpes, es así, nada has de hacer, no olvides, sigue el sueño, sólo pido, pues solo no has de seguir hacía el olvido, pues ya existo, y si me olvidas me asesinas, y yoviendo tu morriña estoy sufriendo, mas te abrazo inexistente, por las noches, eso me llena, me completa, me hace eterna.
- ¿pero puedes ser feliz en el dolor?, ¿puedes sin existir ser amor?, ¿puedes entre trazos ser quimera?, ¿sabes que algún día no existieras?
- nada importa, nada vale, no hay mentiras, no hay olvido, sólo lluvia y locura, ¿acaso vale de algo la censura? sólo creo, sólo quiero, ser un sueño sin tus dudas, sólo solo has de ser mi bien mayor, y si un día me olvidas, no me sueñas, no lo creo, no eres así, por lo que creo, o lo que quiero conocer, más nada vale, nada nada contra la corriente has de ver, y en la cascada ante la silueta de la luna he de yover, yoverte, he de amarte en tu laguna, esa que crece entre la memoria, los deseos y tu llanto, y cada noche he de estar entre tus brazos y he de morir ante el alba sin tu abraso, mas tu también mueres para mi al alborada, pues ya no pienso, ya no sueño ni te extraño, y en el último suspiro de mi vida cada noche, sólo queda el ansia del ocaso, ese que me devuelve tu lluvia y tu llama, donde renazco, me recreo, me recreas con tus manos, esas de lirios, de ensueños y de cenizas.
- Disculpa mis dudas, si con mayúscula, Disculpa mis miedos, mis terrores, mis tormentos.
- y tu vive, cada día, sigue el camino, yo te conozco y se que puedes, he aprendido que he de ansiar una noche en que no llegues, y cuando me necesites aquí he de estar, esperándote como siempre en cada ocaso, amando el recuerdo, a mi misma, a tus sueños, y al fin has de caer a lo eterno y yaceremos nuevamente ya sin miedos.
- seguimos yoviendonos amor.
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